Qué buscar en un carrete de Eging
El carrete de Eging trabaja con líneas finas y un adversario de cuerpo blando: no hace falta arrancar peces grandes, sino controlar con precisión la tensión durante toda la pelea. Por eso los criterios que más importan son el freno, el peso y la relación de recuperación, más que la potencia bruta.
Tamaño
Los tamaños habituales en Eging se mueven entre las series 2500 y 3000 (nomenclatura tipo Shimano/Daiwa), un rango que ofrece suficiente capacidad de línea sin añadir peso innecesario a sesiones largas de pie.
El freno: la pieza más importante
El calamar tiene el cuerpo blando: un freno demasiado duro puede rasgar el manto y hacer que se suelte, mientras que uno demasiado flojo no permite clavar bien. Busca un carrete con un freno progresivo y suave desde el arranque, capaz de ceder línea sin tirones bruscos.
Relación de recuperación
Una relación de recuperación media-alta (en torno a 5.0:1 a 6.0:1) permite recoger rápido la línea sobrante entre series de jerks sin perder el contacto con el egi, algo esencial para no perder sensibilidad durante la animación.
Mantenimiento en agua salada
- Aclara el carrete con agua dulce después de cada sesión, prestando atención a la zona del freno y el pie.
- Evita aclarar a presión directa sobre los rodamientos.
- Deja secar completamente antes de guardar, para evitar corrosión interna.
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¿Ya tienes carrete?
Sigue con el trenzado: el tipo de línea también influye en cómo se comporta el freno.
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