Por qué es tan difícil de notar
El calamar no muerde un anzuelo: abraza el egi con sus tentáculos. No hay un tirón violento como con un pez, sino un cambio sutil en cómo se comporta la línea, casi siempre durante la fase de caída del señuelo, no durante el tirón.
Las tres señales principales
- Peso extra en la caída: la sensación de que el egi ha tocado fondo antes de lo esperado, cuando en realidad sigue en el agua.
- Movimiento lateral de la línea: la línea se desplaza hacia un lado o se detiene de forma que no encaja con una caída libre normal.
- Vibración sutil: una especie de tembleque fino transmitido por el trenzado tenso, distinto al tacto habitual del egi cayendo.
Cómo reaccionar
Ante cualquiera de estas señales, recoge con calma la línea sobrante y clava con un movimiento firme pero controlado, nunca un golpe brusco. El cuerpo del calamar es blando: una clavada demasiado violenta puede rasgar el manto y hacer que se suelte justo cuando parecía capturado.
De día vs. de noche
De día, además del tacto, a veces se puede ver el propio calamar seguir o atacar el egi, lo que da una señal visual extra. De noche, la detección depende casi por completo de lo que transmite la línea, por eso mantener siempre cierta tensión durante la pausa es aún más importante.
Sigue aprendiendo
¿Has notado la picada?
El siguiente paso es llevar la pieza a tierra sin perderla en el último tramo.
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